Goya y las escuelas flamenca e italiana. Un siglo de filantropía de Carlota de Santamarca y Antonia González

Imagen de la obra de Goya "Niños jugando a soldados" presente en la exposición temporal Goya y las escuelas flamenca e italiana

El 2 de junio, se inaugura una nueva exposición temporal, dedicada a la colección que reunieron Carlota de Santamarca y Antonia González 

GOYA Y LAS ESCUELAS FLAMENCA E ITALIANA 

Un siglo de filantropía de Carlota de Santamarca y Antonia González 

{Información práctica}

  • Fechas: Del 02 de junio al 23 de septiembre de 2026
  • Horarios: De martes a domingo de 10:00 a 20:00 horas A partir del 15 de junio, de martes a domingo de 10:00 a 19:00 horas Entrada gratuita
  • Información y cartelas en inglés en Documentación asociada
  • Exhibition information and labels in english

{Sobre la exposición}

Hace 100 años, dos mujeres de excepción dejaron grabado su nombre en la historia de Madrid, no por sus títulos ni su fortuna, sino por la generosidad con que entregaron su patrimonio a quienes más lo necesitaban. Carlota de Santamarca y Donato, duquesa de Nájera, destinó su inmensa herencia a fundar un asilo para niños huérfanos que abrió sus puertas en 1928; Antonia González Pérez instituyó ese mismo año otro orfelinato para acoger y educar a doscientas niñas sin recursos. Ambas fueron pioneras en una filantropía sin concesiones, llevada hasta sus últimas consecuencias. 

Esta exposición reúne lo más destacado de la extraordinaria colección artística legada por ambas fundadoras. El conjunto más singular es la serie completa de los seis cuadros de la serie “Juegos de niños” de Francisco de Goya, que preside la muestra junto a notables obras de Luca Giordano y del pintor flamenco P. P. Roos. La escuela española está representada por lienzos de Antonio Brugada y José Moreno Carbonero, entre otros. En total, el visitante podrá contemplar 54 lienzos, tres bustos y otros enseres de la época que conforman un testimonio visual excepcional del Madrid del siglo XIX y de la generosidad de dos mujeres extraordinarias que destinaron su importante patrimonio artístico y humano a la formación y educación de los más necesitados. 

La colección reunida por Carlota de Santamarca y Antonia González constituye un conjunto de extraordinaria riqueza, cuyas piezas más sobresalientes son, sin duda, el grupo de seis pequeños óleos sobre lienzo que Francisco de Goya pintó hacia 1785–1786, todos ellos de idéntico formato (30 × 43,5 cm) y dedicados a escenas infantiles denominadas Juegos de niños  —niños jugando a soldados, al toro, a pídola, peleándose por castañas o buscando nidos entre ruinas—, obras que capturan con una frescura y una ternura únicas la vida cotidiana de la España ilustrada. A ellos se suman piezas de maestros flamencos de primer orden: la imponente Jauría de perros acosando a un ciervo de Frans Snyders (primera mitad del siglo XVII), el suntuoso Bodegón de frutas y fondo de paisaje de Paul de Vos y El triunfo de Neptuno y Anfítrite de Frans Francken el Joven, a los que acompañan obras del napolitano Luca Giordano, entre ellas la monumental Huida a Egipto (244,5 × 245,5 cm), pintada hacia 1680–1690. Del siglo XVII español destacan la Estigmatización de San Francisco de Asís de Bartolomé Carducho, la Glorificación de San Buenaventura de Vicente Carducho (1637) y obras de Juan de Arellano, José Antolínez y Alejandro de Loarte, que ilustran la plenitud del barroco madrileño. 

La colección se completa con un valioso capítulo de retratos y pintura del siglo XIX y XX español. José Moreno Carbonero firmó en 1908 el gran retrato de Carlota de Santamarca y Donato, mientras que Pablo Manzano retrató a Antonia González y Pérez junto a su marido Ramón Pallarés y Prats en un lienzo monumental de 303 × 251 cm, al que acompañan los bustos en mármol esculpidos por Miguel de la Cruz Martín hacia 1923. Ricardo de Madrazo, Bernardo López Piquer y Antonio de Brugada —con sus espléndidas marinas, entre ellas El vapor Isabel II anclado cerca de la costa— representan la pintura romántica de la primera mitad del XIX, junto a los paisajes orientalistas de Jenaro Pérez Villaamil (Caravana a la vista de Tiro, 1846; Las gargantas de las Alpujarras, 1848).  

En suma, la colección abarca más de tres siglos de historia del arte europeo, con especial protagonismo de las escuelas italiana, española y flamenca del Siglo de Oro, y constituye un legado de singular valor para el patrimonio artístico de Madrid.​​​​​​​​​​​​​​​​ 

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